Índice de colmatación, muy recomendable antes del embotellado

07/04/2015
Índice de colmatación, muy recomendable antes del embotellado

La filtración es una acción mecánica que apunta a sustituir una clarificación natural que no es efectiva o es incompleta, para alcanzar los objetivos de la comercialización del vino, que son una determinada limpidez-brillo y una estabilidad microbiológica que garantice las exigencias del consumidor final.

La clarificación natural está frecuentemente limitada por: las condiciones del medio (presencia de diversos coloides, de glucanos de Botrytis o de levaduras); variaciones importantes de temperatura o de presión; las condiciones de colocación en el mercado (no siempre adaptadas); y por una inestabilidad microbiológica (naturalmente insuficiente o por consecuencia de una contaminación).

Así, la filtración, según las etapas de crianza o de preparación del vino para su embotellado, tiene dos objetivos principales que son la obtención de:

·         Un nivel de limpidez correspondiente a una turbidez visualmente aceptable.

·         Una estabilidad microbiológica.

El mecanismo de este análisis es bien sencillo; se limita a la filtración de una pequeña cantidad de vino a través de una membrana con tamaño de poro conocido, impartiendo para ello una presión fija gracias a una bombona de nitrógeno comprimido (como podemos observar en la foto) y controlando el tiempo de tarda en ser filtrado.

Su resultado nos dará una idea del grado de limpidez del vino, lo que conlleva una orientación de cuán necesaria es su filtración. Además, un dato muy revelador de este análisis y extremadamente útil para el enólogo es conocer de antemano el riesgo de colmatación de su bancada de filtración, ahorrándose un importante presupuesto en cartuchos.

Sección: Notas de Prensa

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